Quizás para no satanizar la red social más importante del mundo, deberíamos decir que el FACEBOOK es solo un vehículo. Como el dinero, que se puede usar para bien o para mal. Como un recurso al que podemos dar diferentes usos. Entonces ante este planteamiento, cabe preguntarse: ¿Deben los cristianos tener una cuenta de facebook? Esta pregunta la debe responder cada creyente y lo debe hacer honestamente. Porque para algunos ha sido un instrumento de bendición y para otros de tropiezo.

Creo que facebook ha sido un medio muy útil en diferentes maneras. Especialmente quienes lo usan como una plataforma para compartir las buenas nuevas o una palabra ánimo. Para algunos ha servido como una forma de integración y reconciliación (en muchos casos por la ubicación de amigos y familiares a la distancia). Y para muchos otros, un modo eficaz de comunicación y exposición de negocios, productos y servicios que han alcanzado su prosperidad con esfuerzo y honestidad.

Pero nada de eso justifica el uso, abuso y adicción en algunos casos, que muchos cristianos tienen por esta red social. Peor aun si nuestras visitas han reemplazado nuestra devoción por Dios. Empecemos una auto evaluación y miremos si algo o alguien está compitiendo con Dios y hagamos los ajustes necesarios. No es un llamado a abandonar y dejar de usar  facebook, por que no es malo un poco de entretenimiento y descanso cuando nos conectamos. Y mejor aun si usamos de este medio para llevar siempre una palabra de consuelo, fe y esperanza a quienes lo necesitan. Pero no permitamos que este recurso (facebook), nos robe el recurso más valioso: el tiempo.

El recurso que se va y no vuelve. Es por eso que el tiempo debe estar invertido primeramente en nuestro Dios. A través de la lectura dedicada de la biblia y la oración que hacemos a solas en nuestra habitación.

¡Porque una hora en su presencia es mejor que mil horas en facebook!