La semana pasada, falleció el hijo menor de Rick Warren, autor del éxito de ventas “Vida con Propósito”. Matthew Warren, de 27 años de edad, padecía de problemas mentales y durante su corta vida, tuvo varios episodios de depresión e incluso pensamientos suicidas, aun desde su adolescencia.

Al parecer, la familia había estado en casa y luego entraron en la habitación encontrando el cuerpo muerto de Matthew. El joven se suicidó con un disparo. Cuando leí la noticia me quedé asustado porque soy un admirador Rick Warren, a quien sigo a través de su cuenta de Twitter. Estoy al tanto de su ministerio y de las cosas que escribe en las redes sociales.

Me quedé desconcertado, porque varias preguntas saltaron a mi cabeza: ¿Por qué paso? ¿Cómo es posible? Pero después me puse a pensar en el dolor y la angustia que esos padres deben estar sintiendo y que no debemos cuestionar, ni hacer especulaciones, ni mucho menos juzgar.

Lo que más me llamó la atención, fue descubrir lo que Rick Warren estaba a punto de predicar en su iglesia. El pastor iba a comenzar a enseñar una serie llamada “sobreviviendo a los momentos difíciles”. Quizás como un presagio y un sentir puesto por el mismo Dios, para este momento.

Que Dios nos de la gracia para los momentos difíciles. Que su favor nos cubra en medio de la adversidad y su consuelo en nuestro dolor. No me imagino la tristeza que se debe sentir al perder un hijo. Y aunque he conocido a personas que han perdido a un hijo, por más que ellos lo expliquen, sé que no hay palabras que describan tal dolor.

Consuelo y fortaleza para la familia Warren. Mi respeto y admiración para ellos. Y que el fallecimiento de Matthew nos recuerde a todos, lo importante que es vivir para Dios.